Nuestra cultura favorece el control y dominio masculino acerca de los temas sexuales, sobre todo en lo que se refiere a la frecuencia y guión sexual. Sin embargo; y aunque para muchas mujeres esta fórmula resulta cómoda y segura, la invitación es que la próxima vez que te provoque le sugieras a tu pareja: ¿qué hacer?, ¿Cómo te gustaría hacerlo?, Y ¿cuándo y dónde te gustaría compartir con él?.

Déjale saber a tu pareja que deseas tener un encuentro sexual, verbalizar estos deseos no está mal visto ni constituye una ofensa a la moral y las buenas costumbres. De hecho, si es siempre él quien te invita, cambiar los roles debe halagarlo haciéndolo sentir querido y deseado, lo que aumenta exponencialmente su autoestima sexual.

Cuando estén en plena faena procura ser tú quien dirija las posiciones sexuales, prácticas y la secuencia entre éstas.

Controla el momento de la penetración sujetando su pene con seguridad pero sin lastimarlo justo en el momento en el que deseas avanzar al coito, y dirígelo hasta la entrada de la vagina.

Si estás arriba controla la profundidad de la penetración con el movimiento de tus caderas. Procura evitar que se salga completamente el pene y volver a entrar de manera brusca, porque puedes lastimarlo contra la vulva.

Prueba el juego del “5 y 1” el cual consiste en combinar 5 penetraciones poco profundas concentradas en la entrada de la vagina (que es la parte más sensible) y 1 penetración profunda que puede ser rápida o lenta, pero siempre procurando reposar luego de cada serie “5 y 1” manteniendo los genitales completamente acoplados.

Y aprovechando todo el entrenamiento que hayas hecho para fortalecer tus músculos de Kegel, puedes postergar la salida de la vagina presionando su pene con un masaje controlado, contrayendo y relajando voluntariamente los músculos de tu vagina mientras él se dedica a disfrutar de la sensación.

@amorantunez

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