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Piña para la niña…Limón para el varón

Frutas: ¡demasiado ricas para ser tan buenas!

En las antiguas civilizaciones las frutas eran conocidas como “la comida de los dioses” y se les otorgaban propiedades mágicas o divinas. Y a pesar de que son producto de la naturaleza y no de la receta de un hechicero, son un manjar que proporciona beneficios milagrosos.

¡Lo que estábamos buscando!
Riquísimas, más dulces que cualquier postre, naturales y sanísimas… Suficientes razones para consumirlas diariamente.

¿Cuál es la formula no tan secreta de las frutas?
Las frutas sacian esas ganas de comer algo dulcito, carnoso y refrescante, pero a la vez aportan al cuerpo los minerales, vitaminas, agua y fibra que requiere para su óptimo funcionamiento.

Las frutas están compuestas en un 90% por agua, el 10% restante está compuesto por hidratos de carbono (fructosa), ácidos orgánicos, vitaminas (como A, C y gran parte del grupo B), fibra y sales minerales.

En cuanto a las vitaminas, su absorción es mayor cuando las frutas se consumen enteras, crudas enteras y con su cáscara o piel, lo cual contribuye al aporte de fibra y pectina.

Las vitaminas A y C ayudan a asimilar elementos como hierro, calcio y fósforo.

Entre las frutas con un alto contenido de vitamina C están la fresa, la frambuesa, la naranja, el limón, el melón, la piña, el albaricoque, el melocotón, el cambur y las manzanas.

Fuente inagotable de vitaminas y minerales.
Las vitaminas hidrosolubles no se almacenan en el organismo, por lo tanto tenemos que comer alimentos que las contengan habitualmente, como las frutas. Importantes estudios científicos realizados a nivel mundial hacen énfasis en la importancia de consumir frutas cítricas para aumentar los niveles de vitamina “C” y fortalecer así el sistema inmunológico.

Dosis adecuadas de vitamina “C” previenen la anemia, la fatiga, los dolores en las articulaciones, la irritabilidad y ayuda a combatir y a espaciar las gripes e infecciones virales.

Entre las frutas con alto contenido de vitamina “A” están: el melón, el melocotón, la mandarina, la naranja, el níspero y la ciruela.
El consumo de vitamina A también contribuye al mejoramiento del sistema inmunológico, mejora los problemas visuales, ayuda a combatir las infecciones respiratorias, favorece el crecimiento y facilita los procesos de cicatrización de la piel.

Si prefieres los jugos, ten en cuenta que las propiedades de la fruta se optimizan si las consumes crudas pero si las licuas tómate el jugo casi inmediatamente al prepararlo, para que la fruta allí mezclada no sufra un proceso de oxidación que hace que disminuyan sus nutrientes. Trata de no opacar el sabor natural de la fruta añadiéndole demasiada azúcar, la fruta por sí ya tiene fructosa.

Las frutas proporcionan fibra que previenen el estreñimiento, reduce los niveles de colesterol y previene la aparición del cáncer de colon. Son frutos ricos en fibra: las peras, las fresas, las manzanas, los cítricos, los arándanos, las uvas/pasas.

Además de proporcionar vitaminas y minerales al organismo, las frutas ayudan a conseguir el equilibrio ácido-base del cuerpo, neutralizando el exceso de acidez. Por su contenido en sales de potasio y magnesio favorecen la eliminación de líquidos y el exceso de residuos nitrogenados y cloruros por lo que purifican el organismo. Por su contenido en agua -entre el 80 y el 90% de su peso- constituyen una manera ideal de hidratar nuestro cuerpo al mismo tiempo que le aportan la energía suficiente en forma de hidratos de carbono simples (fructosa, sacarosa y glucosa) muy asimilable por nuestro organismo.

Los buenos ejemplos empiezan por casa
El hecho de que los niños consuman frutas o no, tiene mucho que ver con el ejemplo que den sus padres. Si a la hora de comer un postre, solo se sirven tortas, helados y galletas, los niños crecerán acostumbrándose a que los dulces son su recompensa y que las frutas y verduras son una “medicina”… Es indispensable que los niños consuman dos jugos de frutas naturales y dos porciones de fruta diarias.

La manzana, la pera, el cambur y las uva, son frutas de alto consumo por su sabor dulcito y porque pueden llevarse en la lonchera. Pero el paladar de los pequeños debe acostumbrarse no solo al sabor dulce sino también a los cítricos ya que estos fortalecen su sistema inmunológico y previenen la anemia.

Cúrate en salud consumiendo frutas.

Obesidad:
Las frutas poseen muy pocas calorías y mucha fibra. Esto permite que el cuerpo se sacie con más facilidad sin que tenga que ingerir otros alimentos más calóricos. La ingestión habitual de fruta es una buena manera de prevenir la obesidad.

Estreñimiento:
Por su riqueza en fibras y agua, facilita la expulsión de heces del intestino y previene el estreñimiento y otras enfermedades intestinales como la diverticulosis, ésta última más habitual en la gente mayor.

Ataques de corazón:
Previenen la formación de coágulos en las arterias y fluidifican la sangre. Se ha comprobado como la ingestión habitual de estos alimentos reduce de un 20 a un 40% las posibilidades de sufrir un accidente vascular.

Hipertensión:
El consumo habitual de fruta y verdura combinado con una dieta baja en grasas, disminuye la presión arterial.

Cáncer:
Estudios recientes han demostrado que la fruta es rica en agentes antioxidantes capaces de eliminar los radicales libres, partículas responsables de la aparición de muchos tipos de cáncer.

Para mantener las frutas frescas, es preferible guardarlas en la nevera, más no congelarlas. Es recomendable protegerlas con una bolsa plástica y consumirlas cuando estén maduras más no pasadas…

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