El plan de muchas personas, a fin de bajarle un poco a síntomas de estrés o sólo relajarse es ir a una piscina y tomar algo de sol. Pero tras la satisfacción de pasar este buen rato, se esconden algunas infecciones / enfermedades. Otitis, conjuntivitis y hongos son las principales que se pueden contraer producto del calor y la humedad.

El principal agente que puede causar problemas es el exceso de cloro, que tiende a provocar quemaduras en la piel, además de las molestias señaladas anteriormente.

Por eso el uso de lentes especiales para el agua es recomendable. En caso de notar alguna quemadura por el cloro, se debe lavar el área afectada con agua corriente y dirigirte a un centro de urgencias.

La humedad y el calor pueden generar la llamada “otitis externa”, es decir, la inflamación del oído, por lo cual, no se recomienda usar isopos, porque pueden generar más sensibilidad en la zona y dejarla aún más vulnerable.

Otros que entran en el grupo son los pies. Normalmente es importante secárselos para evitar la aparición de hongos. En el caso de agua de piscina, más importante es su secado, debido al cloro.

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