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Cuidado con el pescado en la oficina

Llevar comida al trabajo tiene ciertos límites y cuidados, principalmente por la guerra de olores que se produce cuando varios comensales se reúnen en la cocina o espacio dispuesto para comer, normalmente a horas del mediodía.

Por ejemplo, mientras tú estás feliz comiéndote esa rica pasta con salsa de tomate y un toque de albahaca, el de al lado tendrá el clásico pollo asado con arroz / puré de papas. Nunca falta alguien que opte por chuleta o el autóctono pabellón criollo. Estas comidas, por separado, son excelentes, pero imagina todos los olores juntos… ya la cosa deja de ser tan agradable.

Pero el campeón de los olores se lo lleva el pescado. Su aroma es capaz de permanecer por horas en donde sea comido y ni hablar en el microondas, en donde estará toda una eternidad si el pescado es frito.

Por el bien de tus compañeros de oficina y colegas, deja el pescado para los fines de semana o tu ida a la playa. De lo contrario, por lo menos llévalo a la plancha, que no tiene un aroma tan fuerte. ¿Por qué? tú podrás degustar ese pescadito sin problema, pero al que le toque calentar en el microondas su comida después de ti, también tendrá ese aroma clásico de tu almuerzo, aunque su verdadera comida sea hígado encebollado.

Otro punto para tener en cuenta es que el pescado es muy delicado, por lo que depende de su cocción y las horas que pase esperando en tu envase a ser comido, podría comenzar a dañarse. Si al momento de ir calentarlo no te has dado cuenta y lo metes en el microondas, seguramente tendrás que irte corriendo a tu casa, porque el olor en el ambiente se instalará y no querrá irse (aplica principalmente en oficinas pequeñas).

Pollo, carne, ensalada, pasta (sin mucho queso) son los mejores amigos para tu almuerzo de oficina. En serio.

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