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Notas sobre la virginidad tardía

Hoy les traigo un tema controversial y con ambición de tabú, inapropiado como ir a misa en tacones de leopardo, pero entretenido como criticar una mala cirugía de nariz.

La virginidad después de cierta edad es todo un tema. Están los que después de sus veinti-picos son vírgenes por convicción/fe, a esos la sociedad les respeta y aplaude la voluntad que requiere decirle que “no” a ese mundo deliciosamente pecaminoso, pero también están los que no quieren serlo y no encuentran cómo cambiar su estatus.

Y es que se crea como un chismecito alrededor de la cosa, así como:

- Chamo, ¿cómo te está yendo con la niña que me presentaste el otro día?
- Bien, bueno, es que hay un tema… Descubrí que es… Virgen.

Y cuando la noticia es de dominio público la gente incluso dice cosas como: “¿Fulano? ¡Ah sí, el que me dijiste que era virgen!” haciéndole la vida más difícil aun al pobre infeliz.

Es raro que en una sociedad tan abierta con el sexo como la que vivimos ahora una persona que tiene intenciones de dejar sus días de virginidad atrás no lo logre, porque a ver, eso se entendía antes cuando la gente quería llegar virgen al matrimonio. Por ejemplo, Romeo y Julieta se conocieron a los catorce años y ella aun era virgen, pero es que si no lo era mínimo había que mandarle a la LOPNA al señor Capuleto ¿no? Pero hoy en día con casamientos a los treinta-y-dele cambia la lógica del asunto. Pocos quieren ser vírgenes a los treinta (no, no me he leído el libro de Vivian Sleiman).

Entonces, si hay gente en este siglo que quiere tener sexo y no puede, hay que concluir que es porque –consciente o inconscientemente- está usando lo que llaman “Protección Virginal”, y no hablo del clásico “silbando y aplaudiendo”, no, no, hablo de técnicas mucho más avanzadas y efectivas para preservarse inmaculado. Algunas observaciones derivadas de una serie de conversaciones respecto al tema decantaron en estas tres formas de profiláctico virtual:

1. El mostacho sadicón: ese que es finito y está medio despoblado. Amigo, si usted es virgen a pesar de no querer serlo y usa uno de esos bigotes ¡no dude más! Él es el culpable de su abstinencia involuntaria. Cuando una ve ese mostacho le da la impresión de que en cualquier momento el tipo va a procurar algún fetiche extraño seguido de una forma rebuscada de asesinato en serie (escalofríos).

2. Complejo de mejor amigo(a): es la gente que vive en el Friend Zone y que cada vez que le gusta alguien aplica la de “soy burda de pana” en lugar de darle a entender la persona que quiere algo más. Esta patología lleva a la gente incluso a cuadrarle citas a la persona que le gusta.

3. Uso de ortodoncia después de los veinte años: La ortodoncia es un elemento distintivo de la adolescencia, esa época tierna cuando cada parte de nuestro cuerpo iba creciendo a un ritmo diferente, no habíamos descubierto la forma correcta de sacarnos las cejas, y teníamos pues… ¡cara de vírgenes hasta la pared de enfrente!

4. Ropa poco sexy: los seres humanos somos altamente visuales y el elemento look puede influir mucho en la tasa de éxito relacionada a relaciones amorosas. Ojo, dije sexy, no vulgar.

5. Complejo “se me pasó el tren”: es la más perversa de todas. Es un círculo vicioso que encierra al susodicho en dos estados mentales: soy demasiado viejo(a) para ser virgen y por tanto no me atrevo, como no me atrevo sigo envejeciendo virgen.

¿Y ustedes qué piensan? ¿existe tal cosa como la protección virginal?

@amandaisabel87

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