A Dios gracias, podemos decir que afortunadamente en Venezuela hay escasez o acaparamiento (no vamos a entrar en esa discusión en estos momentos) de alimentos, pero repetimos, gracias a la providencia, de mujeres bellas, reconstruidas o reencauchadas, no tenemos ese problema.

Eso no se discute. Osmel no ha salido a quejarse que hay problemas con las siliconas, ni que Barrio Adentro no quiere colaborar con el gran número de cirugías que hace la Organización Miss Venezuela.

Los certámenes de belleza han permanecido imperturbables tanto en la Quinta República como en la Quinta Miss Venezuela. Claro, por ahí nos jugaron kikirigüiki reciclando misses, pero aparentemente eso se debe al calendario de los concursos internacionales de belleza.

Cómo debe ser una candidata a Miss
El casting para el Miss Venezuela no es como American Idol, donde tanto en la versión gringa como la latina, hemos podido observar que se presenta “todo bicho de uña”. Allí no importa que una chica tenga las lolas bizcas (saben, los pezones choretos pues). O que tenga unos ñames con juanetes y ademas “pata pa´l monte”, como se le llama a los pies abiertos. Claro, a la hora de la chiquita, obviamente que la presencia ayuda mucho a un artista, pero en las primeras de cambio clasifican los que tengan “buen gañote”.

En el Miss Venezuela la medida es simple. Todas deben estar cerca del bendito 90-60-90. Hay algunas “niñas” como las llama Osmel, que llegan con 90-60-revienta, es decir con buena maleta. Ahí mismito le meten su dieta de atún y galletas de soda hasta que boten ese cu.. cuerpo de camionera.

Después tenemos los casos de nariz y lolas. Las lolas de una Miss no son precisamente un “vasito de raspao”. No. Tampoco las “poderosas razones” se imponen en el certamen. Pero “huevitos fritos” eso sí que no pasa el casting, así como las narices de tucán o las tipo rodilla.

Otra cosa que merece la atención es la cabellera. Últimamente han aumentado las candidatas pasaditas de horno. En ese caso, la labor de los peluqueros es ardua. Amansarle esos cabellos es una tarea “pelúa”, sin duda. Claro, no necesariamente hay que ser de color para tener una cabellera indomable, para ejemplo, Rudy Rodríguez, la cual invierte una fortuna para mantener las cotufas controladas, aunque no tanto como Naomy Campbell, que aunque gasta más en abogados, le mete su billete a su pelambre.

Sea como sea el proceso de transformación al que es sometida una candidata al Miss Venezuela, lo que sí no hace Osmel es “trasplante de cuerpo”. Así que si su figura no es proporcional o el cutis lo tiene tipo barranco, ni se moleste en pasar por la Quinta.

El encuentro con la prensa
No sé si pueda tener más peso el desfile en traje de baño que el encuentro con la prensa. Total, no se hace la selección de las misses para que se lancen después a candidata del Municipio Chacao, pero sin duda, aquellas que lo que tienen es una cotufa en la totora, meten la pata hasta la ingle cuando son sometidas al interrogatorio de la prensa o del jurado.

Tatiana Kasijeva (Miss Bolas Criollas 1975)

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