A lo largo de los años, las mujeres hemos tenido que vivir con el prejuicio de que manejamos mal. A pesar de que la mujer del siglo 21 es mamá, esposa, empresaria y algunas hasta llegan a ser presidentes, conducir un carro no es algo que se nos da con facilidad. Manejamos mal. Punto. Pero eso no quiere decir que nos lo tengan que hacer saber a cada rato.

Hace poco, en un estacionamiento público, un señor se acercó a ayudarme mientras me estacionaba. Eso estuvo bien. El problema fue que no pasó más de un minuto para que llegaran dos tipos más, a hacer lo mismo que hacía el primero. La imagen de 3 señores ayudándome a estacionar me pareció bastante ofensiva. Sobre todo porque no se trataba de un puesto de esos que ves y dices: “¿Será que quepo?”.

Yo entiendo que las mujeres hemos cometido muchos errores manejando. Pero tampoco hay que olvidar el esfuerzo que significa para nosotras que podamos maquillarnos, peinarnos, aconsejar a una amiga por Blackberry, cambiar la estación de radio y sonarnos la nariz, mientras manejamos. Una día incluso logré cambiarme de ropa en plena cola. Eso no lo hace cualquiera.

De hecho, se me ocurre que los exámenes de conducir para mujeres deberían incluir todas esas actividades. Sería mucho más realista en cuanto a medir nuestras habilidades al volante. La prueba sería algo tipo: “Da la vuelta en U mientras te delineas los ojos. Muy bien, ahora retrocede mientras mandas una carita feliz por Blackberry”.

Por cierto, me parece absurdo que en Venezuela se prohíba hablar por teléfono mientras manejas. Ya el tráfico es lo suficientemente aburrido y los choros están lo suficientemente presentes, como para que uno además tenga que estar pendiente de que un policía no vio cuando te robaron, pero sí cuando atendiste el teléfono mientras manejabas. Con esa ley nos quitan una de las pocas diversiones que tenemos durante en el tráfico.

Hoy en día, los venezolanos pasamos tanto tiempo en cola que ya la gente no te pregunta “¿Por dónde vas?” sino “¿Por qué cola vas?”. Por eso debería haber un servicio mucho más eficiente que el Traffic Center. No me refiero al alcance que tienen sino al lenguaje que utilizan. Yo me sentiría mucho más cómoda si no me dijeran cosas como: “Precaución en el distribuidor Ciempiés, al salir en la adyacencia de la calle Andrés Galarraga porque hay un vehículo obstruyendo el paso”. Preferiría que me hablaran como si fuera una amiga, de una manera más coloquial y entendible, algo tipo: “¿Sabes la autopista? ¿Cuando tienes el Sambil del lado derecho? Bueno por ahí no te metas marica, está demasiado explotada esa calle por culpa de un tipo que se le ocurrió accidentarse un viernes a la hora pico”. ¿No sería todo más fácil de entender?

Las mujeres manejamos mal, es verdad. Pero todos nos lo quieren hacer más difícil. La próxima vez que escuchen la frase “Tenía que ser mujer”, no se imaginen a la tipa chocando, sino a la súper mujer que acaba de esquivar una cola, dos motorizados y un policía, mientras hablaba por teléfono y se arreglaba para una reunión de trabajo y el “date” que tiene más tarde.

@AleOtero

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