Antes de decidir qué hacer en el cuarto, lo primero que debes elegir es el color de las paredes ya que esto te va ayudar con el resto del cuarto. Te recomiendo que los colores que eligas lo hagas de acuerdo a la edad de los niños. Una idea muy chévere es que los pongas a participar en las decisiones que tomes para sus cuartos; así ellos se van a sentir seguros y felices de poner sus colores favoritos en su pedacito de la casa.

Es impresionante cuánto pueden influir los colores en nuestro estado de ánimo, además de crear diferentes ambientes y sensaciones dependiendo de los colores. Al momento de elegir el color, es súper importante tener esto en cuenta para conseguir el efecto que queremos. Los tonos suaves como el blanco, azul y gris claro tienen aspectos positivos como tranquilidad, serenidad y equilibrio, perfectos para los terremoticos de la casa. Éstas son opciones perfectas y más fáciles para decorar cuartos de bebés. Además este tipo de tonos nos dan más libertad si queremos darle algo de color a los muebles y accesorios del cuarto.

Mientras más parecidos sean los tonos entre el color de las paredes y el resto de la decoración, conseguirás un ambiente más equilibrado. Pero también podríamos buscar el efecto contrario. Un cuarto que esté en tonos pasteles, podemos decorarlo por completo con colores vivos y fuertes aunque estén dentro de la misma gama.

Colores como el amarillo, el rojo o el verde dan energía y fuerza por los cuatro costados así que ¡CUIDADO! Si te gustan mucho los colores vivos puedes crear algo muy personal mezclando colores en diferentes paredes o combinándolos con tonos más claros o con algún dibujo; el toque final dependerá de los muebles que coloques en el cuarto, con los que puedes suavizarlo o darle mas energía.

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