Estilo:
La otra cara de lo sencillo
Estoy seguro que la moda no es de ninguna manera tu mayor interés, pero igual te gusta mirar para estar semi-consciente de lo que está pasando en el mundo. Seguro despertaste con algunas piezas peleándose por entrar en tu clóset y lo lograron (conjuntos estilo pijama, tecno-estampados y vestidos con cortes a la cintura), sin embargo, hay otras que te hacen sentir como si te hubiesen lanzado en paracaídas en Afganistán con nada más que una pistola de agua y una barrita de granola con 100 calorías.
Hoy, me pareció gracioso hablar de ellos y la forma en que los pensamientos vienen al enfrentarlos. Acá una lista con los 7 más resaltantes:
1. Los vestidos estilo leotardo:
Si hay una razón por la cual dejaste de ir al gimnasio, es porque sentías presión del grupo (mayor de +30) usando ropa de bebé. Al ver colecciones como las de Hervé Léger y Pucci piensas en lo sexy que serían en otro contexto donde las personas no intentaran acostarse contigo visualmente. ¡Claro que es la reacción que quieres! pero… que los demás causen en ti, ¿me sigues? En fin, también piensas que Peter Dundas, diseñador de Pucci, olvidó que -a pesar de vivir en clima tropical- tus músculos abdominales se tomaron seis semanas más de invierno como desde hace 14 años, que obvio te desarrollaste, y tienes caderas y senos. “¡Qué difícil es la vida!”, frase para concluir y seguir de largo.
2. Los sombreros:
Este ítem es un tema tabú: todos se han probado un pasamontaña, lo han usado y han fallado en el intento. Una amiga dice que es perfecto si quieres parecer un feto y dejar a un lado la imagen de adulto real. También están las fedoras que repiten la formula anterior, pero sin importar que tan cara sea, te hará ver como si eres un Jonas Brother que es casi lo mismo que un feto. Tus conclusiones: a) mi cabeza es demasiado grande. b) No me tapan bien las orejas. c) Con este corte de cabello no me quedan bien.

3. Los lentes Wayfarer:
Estos clásicos de la moda son llevados por las celebridades y mucha gente pretende entender cómo usarlos y aplicarlos a sus estilos de vida. Seguido de ello, aprovechas que tu hermano menor no está, entras en el cuarto y te los pruebas. Tu primer pensamiento: “¡Qué patétito!”. Y está bien, no necesitamos otra Audrey Hepburn. Aférrate a lo que mejor te funciona según tu forma de cara: unos que generalmente parece sacados de un día libre en la vida de alguna Spice Girl: enormes en color pastel, cubiertos con monogramas y joyas.
4. El blazer:
No importa como lo uses, estás segura que no terminas con un look de francesas. Sientes que las miradas en la calle te juzgan o te sonríen porque “es mejor estar de buenas con la cajera del banco”. Conclusión: hasta lo básico puede ser complicado.
5. Stilettos:
Crees en su poder de levantar ego y espíritu, pero también dudas en pasar toda la noche con las piernas cruzadas (como las actrices cuando posan en la alfombra roja). Por eso terminas con tus zapatos dignos de catequista, menos sexy pero más cómodos.
6. El clutch:
Acá entramos en esa etapa en la que te preguntas: si cargo una cartera al hombro con todo lo que necesito, ¿por qué debo llevar algo en la mano? ¡Totalmente innecesario! -gritas-, “es viernes por la noche y necesito las manos libres: una para mi trago y otra para bailar, chocarla, porque tu equipo favorito hizo un gol…o lo que sea”, me dijo otra amiga cuando hablabamos sobre este accesorio. “Mis sentimientos sobre el mundo de los bolsos me hizo comprender que soy una persona de moral dudosa”, concluye.
7. La falda estilo lápiz
Volver al punto 4. Solo que esta vez, debes estar consciente que tu forma de caminar cambiará y lo sensual puede parecer gracioso. Una vez leí un estudio realizado en Suecia -claro, el único país donde seguro esto tiene relevancia- e iba de la siguiente manera: 50 mujeres en una sala, usando este corte de falda estaban caminando como un video de pinguinos de la corriente Benguela.
Suerte para la próxima.












COMENTAR