Escrito por Manuela Fonseca

No quisiera definirme como escéptica, pero en cuestiones de cine debo aceptar que lo he sido últimamente. Así sucedió también a la hora de ir a ver Los Juegos del Hambre, que hasta la coronilla me tenían con el bendito libro, y la tal trilogía. En fin, nunca he sido mucho de ciencia ficción, ni de trilogías, ni de fantasmas y castillos, pero en este caso en particular debo bajar la cabeza y aceptar que ésta si que me gustó. Quizás por eso mismo que no hay nada de lo anterior… Ni gnomos, ni brujas, ni castillos… Sino mas bien una historia que de no ser por estar recreada en una ciudad fatalista y futurista, pudiera ciertamente ser real.

La escritora Suzanne Collins sorprende al público con una trama descabellada pero al final de cuentas para eso uno quiere pagar, para ver algo diferente al resto de los clásicos, dramas y comedias. Sin embargo, el morbo ante Los Juegos del Hambre y ante la muerte que viene de los habitantes de Panem, le da un toque de oscuridad a una historia, de otra manera, singular. Entonces hay doce distritos que envían a la capital del país a una pareja de jóvenes que deben competir por sus vidas, una competencia que se transmite en vivo en cada esquina del territorio, y la cual sirve de distracción y diversión para todos sus ciudadanos. Una diversión morbosa con la posibilidad de perder la vida de la manera más cruda y en vivo por la TV.

Allí es cuando Katniss, la representante del Distrito 12, nos muestra cómo el amor y la humildad sirven de herramienta ante los juegos más peligrosos y las hazañas más grandes que pueda enfrentar. Poniendo no solo su vida en riesgo sino pensando siempre en su compañero de distrito, con el cual surge un romance que no se sabe bien si es verdadero, o si es una estrategia más por conquistar patrocinantes que luego ayuden a sobrevivir a lo largo del juego.

Para aquellos que se leyeron el primero de la trilogía, afirman que es una excelente adaptación, no solo del guión sino de los personajes como tal, que al parecer fueron minuciosamente seleccionados. Por mi parte, solo vi la película que a pesar de que tiene una duración de dos horas y veintipico minutos, puedo asegurar que los pasé completamente metida en la pantalla, en un estado de alerta y suspenso, identificada de alguna manera con aquellos que, como Katniss, tenían no solo su propia vida sobre una cuerda floja, sino la mirada crítica de miles de personas que apostaban por su pronta caída y su inútil resurrección.

COMPARTIR

COMENTAR

WordPress Appliance - Powered by TurnKey Linux