En esta era en la que todos buscamos la paz interior, el equilibrio entre cuerpo-mente y el balance de nuestra energía, conscientes que para lograr una larga vida, debemos ser compasivos y tolerantes, conectarnos con la sabiduría del alma, ejercitarnos, dominar el ego, alejar la queja, respirar y sonreír al mismo tiempo y comer sano… Les puedo decir que estoy muy lejos, demasiado lejos, a millones de kilómetros, de llegar si quiera a tocarle el intercomunicador a eso que llaman “centro interior”.

No importa cuántos libros, técnicas y aplicaciones para el ipad existan para conectarse con la espiritualidad individual, Yo- No- Puedo ¿En qué tiempo? Y sobre todo, ¿con cuál concentración?

Este ritmo acelerado en el que vivimos donde la noticia del periódico de hoy ya la leíste, reaccionaste y comentaste ayer en el almuerzo, da la sensación de que vivimos el presente, con un día de antelación. Vamos tensos pensando en lo que tenemos que lidiar pasado mañana. Y no queda otra que recurrir a técnicas relajación, no avaladas (todavía) por los reglamentos serios de los guías espirituales expertos en el “equilibrio del yo”.

La última técnica de relajación que descubrí fue en una piñata. Sí, sé que suena muy raro porque no hay nadie relajado en una fiesta infantil. El cumpleañero y los niños invitados están acelerados por el azúcar de las gomitas, empujando a quien sea para montarse en el carrito, el sácate/ponte los zapatos cada vez que se montan el colchón de aire y las madres atrás de ellos para ponerle las medias que dejaron botadas en el ascensor y repitiéndole una y mil veces que no se le pega a la niñita de los lazos, y sobre todo, muy concentradas para no meterle la mano a la bandeja de tequeños y arruinar la dieta que empezamos el lunes.

La madre del cumpleañero jamás está bien peinada por la corredera y no podrá entablar una conversación con un invitado por más de dos minutos y medio, cazando a que nadie se le vaya sin el recuerdito de salida.

Llega el momento cumbre de toda fiesta infantil, “tumbar la piñata”. Entre la primera y segunda ronda la piñata queda herida pero firme, tercera ronda y aun estábamos lejos de ver caer un chiclecito y en la cuarta ronda pensamos que la piñata estaba hecha de cemento.

Una de las mamás se ofrece a darle a la piñata. Se cuadró como Galarraga, agarró aire y empezó a darle palo a Woody con toda su alma. La aupamos y cada golpe era cada vez más fuerte, transformada con los dientes afuera y despelucada, le propinó una soberana paliza a la piñata mientras le gritaba sin parar y la terminó despedazando con sus propias manos. Se sacudió, nos sonrió serenamente y nos dijo: “Deberían probarlo, ahí dejé el estrés de toda la semana”.

Pero es que no me queda duda, seguro ahí dejó la pelea que tuvo con el marido, la rabia que le da tener 3 kilos demás, y no poder hacer nada al respecto, dejó su frustración de tener que pararse todos los días a las cuatro y media de la mañana, porque si no, no llega puntual al colegio del chamo.

El pobre Woody recibió a punta de palos el desahogo de una mujer que pasa tres horas en una cola caraqueña y se ve en la necesidad de cocinar con aceite de “Canola” por la escasez del aceite de maíz. La señora seguro se imaginó la cara del mecánico cada vez que le dice que aun no consigue los repuestos, que debe quedarse con el carro por lo menos un mes más y que las entradas a Luis Miguel están demasiado caras y tendrá que conformarse con escuchar el quemadito una vez más.

Con razón se le vio tan serena después de ese espontáneo ejercicio histérico de descarga.

Ahora cada vez que veo una casa o un edificio con unos globos afuera, me pregunto si necesitarán ayuda para tumbar la piñata, quizás si hablo con la dueña de la casa y le cuento lo estresada que he estado, quizás pues, solo un quizás… Me deje darle sólo 5 buenos palazos a la piñata de su hijo antes de llegar a la radio.

Todavía faltan 10 meses para hacerle una piñata a Matias y creo que yo estoy más emocionada que él.

Esto se va a poner de moda créeme… Darle a la piñata, será el nuevo yoga para el alma.

Erika de la Vega//Twitter Oficial: @ErikaDLV

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