“¡Derecho a la izquierda, derecho a la izquierda!” Así gritaba el señor que intentaba organizar el tráfico en el estacionamiento del centro comercial, donde la libertad de acción era nula.

Una cantidad de conos naranjas impide romper filas para adentrarse en esa heroica tarea de buscar puesto de estacionamiento en esta época del año. Y si ya por el sótano seis no ha conseguido puesto, lo mejor es pagar el ticket, dar la vuelta y salirse, porque la verdad hoy no es su día su día de suerte. Es que la vida está tan difícil que encontrar un puesto de estacionamiento es considerado un verdadero ¡MILAGRO!

Lo peor de todo, es que uno cree que todos los problemas terminan después de estacionarse y la verdad es que apenas están comenzando justo cuando aprietas el botón del ascensor.Si las tiendas comenzaran en los sótanos bajarían nuestras probabilidades de fusionarnos con una masa humana desconocida.

En una visita a un centro comercial estos días uno fácil podría sufrir de asfixia, aplastamiento involuntario, sudoración notablemente excesiva, odio por la especie humana, calambres en las pantorrillas, dislocación de hombro causado por el peso, impaciencia descontrolada (esto le da mucho a los hombres), falta de concentración y por ende perdida de tarjeta de crédito o arrollamiento del dedo gordo del pie por coche infantil; esto por nombrar algunas, pero la mas peligrosa, es el bloque mental que se apodera de ti donde todo comienza, en la cola interminable para entrarle al centro comercial, es tan larga y lenta que uno pierde la noción de espacio, tiempo y propósito.

Si tan sólo la máquina de tickets nos recibiera con un poco más de información como:

“Buenas tardes, usted está entrando al Centro Sambil. Vino hasta acá porque necesita comprar los regalos de navidad para la familia, recuerde que si encuentra algo para su compañera de trabajo Ana María, lo comprará inmediatamente, no caiga en la tentación de comprar algo para usted, pues todo está muy caro. Después intentará meterse en el cine a ver Los Muppets, así que no olvide que en el asiento de atrás está su hijo dormido, se recomienda bajarse con él. Olvídese comprar ese heladito con topping de chocolate antes de salir del centro comercial porque sabemos que ayer se comió una hallaca y dos trozos de pan de jamón. No se le olvide respirar en momentos de crisis dentro de nuestras instalaciones, así podrá evitar cualquier emergencia. Le deseamos feliz navidad y mucha, muchísima suerte, mejor dicho, tooooda la suerte del mundo para que encuentre un puestico en menos de una hora”.

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