Escrito por Leo Rojas

Esto no se trata de ir contra la corriente, simplemente es una visión de cómo los hombres dejamos de seguirle la pista a esa figura femenina que no le tiene miedo al chocolate por la autocensura de aquellas que se vuelven hipócritamente amigas de Kepén.

Seamos honestos. Las revistas, pasarelas y reality shows crearon una burbuja de complejo que aunque ustedes no lo crean, también nos afecta a nosotros los hombres. Ese efecto de hacerle creer a la mujer que en el abdomen plano está la perfección es sinónimo de desconfiguración mental que sólo tortura a aquellas que se matan comiendo lechuga para que el piropo obrero no sea el único cumplido que atraviese ese ego. Ustedes no lo saben, no lo entienden y no disfrutan de esos kilos de más, esos que le dan la curva necesaria al cuerpo que alimenta el sex appeal que tanto llama la atención.

Este es el punto. Norma Jeane, mejor conocida por todos como Marilyn Monroe, era el reflejo de la belleza femenina a mitad del siglo XX. Una mujer que a sus 28 años, medía 1,65 y pesaba 64 kgs, números que a los ojos de una fanática de Pretty Little Liars, son un completo insulto al Dios de la estética universal. ¿Qué tiene de atractivo que pueda rodearte el brazo con mi pulgar e índice?

Todo esto tiene un mensaje subliminal más allá de lo claro que puede reflejar. Ser una “campaña de hambre” no es sexy, por lo menos para mí y para el 70% de la población masculina. El problema está en quien te dice que estás gorda, que con ese cuerpo no sirves para modelar y que nadie te va a regalar un mínimo de atención por ser como eres, pero eso se ataca raíz. Todos sabemos que comer es una de las mejores sensaciones del ser humano. Que las mujeres se priven de eso para complacer el gusto de quienes las reprochan es un total egoísmo. Esto obviamente va de la mano con altibajos de autoestima y felicidad, también es entendible que depende de tu entorno el que puedas manejar una situación de este tipo, es como ser de bajos recursos en un mundo de ricos y querer ajustarte a él por las malas.

Dale la espalda a esa gente que te mide las calorías cuando estás almorzando, te lo dice un tipo que piensa objetivamente, porque mientras más dejes de vivir por pensar en tu peso, peor la pasarás cuando la tipa de los cauchitos se robe la atención del tipo que stalkeas en Facebook.

Team goldis forever. Cero flaquitas.

@leo

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