Toda mi vida he sido escritora, quizás de muchas cosas: canciones, bitácoras, correos familiares, cartas, cuentos, etc., pero escritora. ¡Ah! pero desde hace tres semanas -sí, ¡exacto! fecha desde la cual desaparecí de ErikaTipoWeb- soy blogguera. Eso suena como darle la bienvenida a un nuevo estatus, además muy “pop”, actual. Me sentí como que entraba en una nueva vida, un legado impresionante para mi hija, su madre “la blogguera”, ¡Yeiiiii! Yo sabía de la responsabilidad de escribir pero ignoraba en lo que me estaba metiendo. Dicen por ahí que la ignorancia es una bendición, ahora entiendo por qué.

Yo recuerdo que la primera entrevista para promocionar sinmente.com.ve fue en Un Mundo Perfecto con Erika De La Vega y Ana María Simon. Lo primero que me preguntaron era si tenía colaboradoras, yo dije: ¡¿Cómo?! ¡NOOO! Esto es algo que deseo hacer yo sola, son artículos muy íntimos, cercanos, pues con mi firma. #Yo-no-sabía-en-lo-que-me-estaba-METIENDO.

Ser blogguero inmediatamente te convierte en alguien que está conectado 24 horas, 7 días a la semana. Olvídate de seguir con el celular viejo y obsoleto, ni de programar todo desde el hootsuite y olvidarte de eso, ¡No, no, no, no, no! Blogguero que se respete está allí siempre para sus lectores. Me ha pasado pues que, tomando el Metro -sí, sí, sí, nosotros viajamos en metro también-, me he tenido que salir para dar respuesta a un tweet, o a un comentario de la página. Porque mira tú, me desconecté un feriado y no saben la que se armó. Me reclamaron que por qué no había publicado nada, que entendían que como era “nueva” me tardara jejeje. Ante esta realidad me quedo en el aire, asombrada, medito y trato de encontrar paz por unos minutos, porque yo hablo de estar “sin mente” y debo ser al menos coherente; y no he terminado cuando suena el ringtone que me avisa que entra un nuevo mensaje. Yo agradezco todos los comentarios, no me vayan a malinterpretar, son mi aliento, de allí tomo y mido las necesidades de mis seguidores, esa comunicación al final del día es la que necesitamos para entendernos y el por qué hago lo que hago, si no para qué estoy aquí.

Así pues que hoy me he dado a la tarea de ayudarme. Voy a ir a buscar “mi asistente de blog”, no es alguien de carne y hueso, al final, todavía me niego a tener a alguien más que yo a cargo de lo que me apasiona, lo que busco es un aparato con mayor cobertura, con todos los jugueticos y programas para mejorar la inmediatez, y todo dentro del presupuesto familiar porque los bloggueros no son millonarios, déjense de creer eso, también pagamos las cuentas, hacemos mercado y demás.

Les voy a dar ciertos ejemplos de los cambios “menores” en mi vida últimamente. Si un blogguero va a un evento, no se le perdona que no tome una foto, nada menos que un Instagram, Twitpic, whatever para registrar el acontecimiento. ¿Dónde quedaron esos eventos donde asistía un fotógrafo, una cosa de calidad? “No mija, aterriza, ya no hacen falta” para eso tienes tu móvil o iPad, con no sé cuántos miles de pixeles… Me dicen. Pues nada, el otro miembro del equipo, también viene incluido en el nuevo celular, digo yo. ¿Y el redactor de mensajes de promoción? Incorporado en el programador del Hootsuite pero desde el celular para poder hacer seguimiento en cualquier lugar 24/7. Como verán todo blog necesita un equipo mínimo de tres personas, pero lo hemos simplificado todo a un aparato electrónico, “muy conveniente”, ¿no les parece?

Se acuerdan cuando escribía de negociar nuestro tiempo como mujeres, debatirnos entre el trabajo y la vida de pareja-madre. Pues ahora sí que soy FELIZ, ¡y mucho! jijiji. No conforme con lo que vivía antes, estoy haciendo estos trabajos adicionales en mi tiempo libre (lo siento ya no podré formar parte del movimiento “Las mujeres queremos volver al hogar” ). Todos los días mínimo de diez a doce de la noche -se han dado las 2:00 ¡AM!- escribo, busco fotos originales, lindas, llamativas y hago foto-montajes, pido a mi asesor incondicional -mi esposo- que me dé consejos, cuelgo info en el fan page de Facebook, programo Hootsuite y me entero de todo lo que hacen los otros en sus blogs, mensajes, etc. ¡Ah! se me olvidaba, leo las estadísticas, para saber las necesidades de los lectores y evito entonces atormentarme con los números.

Todo esto mientras mi hija trata de quedarse dormida y jugamos a la danza, yo voy la veo en la cuna, me siento en la computadora, escucho ¡mamiiiiiiii!, regreso al cuarto le digo que todo está bien, es hora de dormiiiiiir, vuelvo al teclado, le doy a los botones: enviar, publicar, actualizar, programar que consigo en las ventanas abiertas, otra vez se escucha: ¡papiiiiii! -porque claro ya se da cuenta que a mí me perdieron- , termino los detalles, ¡listo! ; y sí, otra vez termino desmayada en la cama al lado de mi amado que dice: ¡Esa bloggueraaaa! Es que no hay respeto, ¡vale!

Yo les voy a decir algo a todos los de mi género y a mis seguidores, yo hoy busco mi asistente-celular para mejorar esto de los tiempos, pero por el bien de mi EGO, voy a darme tregua, la tecnología viaja a un ritmo y yo a otro. No, lo siento, no voy “a por la FAMA”, suficiente tengo con montar unas cuantas fotos donde solo salgo yo -como me decía Led Varela cuando comencé y me torturó por días ¡aquí en estas fotos solo sales tú!- . Yo hoy más que nunca admiro el trabajo de cualquier BLOGGUERO, es un trabajo infinitoooo.

Sin embargo debo confesarles que yo decidí escribir porque tengo la necesidad de poner allá fuera lo que pienso y quizás mostrar a otras mujeres la posibilidad de cuestionarse su ser y estar, a través de las historias de vida de otras mujeres, pero no será a costa de dejar de vivir yo, ¿no creen? Siempre se modela con el ejemplo. De algo sí pueden estar seguros, les prometo viajar lento, o lo más rápido que pueda, pero ser constante. ¡Nos vemos en quince días!

@ingridserrano

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