“Vamos a darnos un tiempo” que frase más fatal, apocalíptica y profundamente devastadora para los escasos controles de nuestra ansiedad en las relaciones sentimentales. Cada vez que uno recibe el vamos a darnos un tiempo, el mundo se pone pequeño y la angustia se pone grande. El famoso tiempo ese es el preludio de una posible eternidad, o por lo menos así lo ve quien recibe esa petición.

Todas las parejas tienen sus problemas, de hecho tener pareja es un problema pero el amor no tiene que ver con eso y cualquier calamidad la convierte en beso y un te amo, pero también es verdad que cuando los problemas se ponen intensos y crónicos entonces el cansancio de apodera de los otrora amantísimos y el hastío los convierte en amantes no uno del otro sino del reclamo, el fastidio, la agresión y el vamos a darnos un tiempo. La pregunta crucial es: ¿un tiempo para qué?

Para pensar, reflexionar, estar solo, ver si me haces falta, hacer terapia, ir a misa, visitar mi familia, tomar diferente aire, descansar, y demás excusas posibles, están inmersas en el tiempo pedido, y en la mente del angustiado ser que recibe tal petición lo que se origina es una amalgama de “estará con otro”, “se va de rumba”, “me va a dejar”, “lo que quiere es irse y hacer lo que le da la gana y yo aquí esperando como una bolsa no reciclable”. El tiempo para uno es reflexión y para el otro es paranoia. Peor es cuando son los dos miembros de la pareja que se piden el tiempo fuera.

Digo peor porque resulta que ambos tendrán permiso para hacer lo que les da la gana y así es muy difícil que la relación en problemas prospere, y si por casualidad caen en la fantasía de prometerse que se darán un tiempo pero que respetarán fidelidad y compromiso, entonces ¿para qué demonios se piden un tiempo? Incomprensible pero sucede, y con pasmosa recurrencia. Lo cierto es que el famoso tiempo que se piden en realidad es una declaración de crisis y de que ya yo no quiero estar contigo, por lo menos por ahora, y ya todos sabemos ese asunto del por ahora.

Una pareja que se pide un tiempo lo que está diciendo es que las cosas van mal, que no se soportan, que están ahogados y que mejor coger mínimo, es decir un respiro, entendiendo respiro como un tiempo sin ti pero con derecho a regresar y que estés allí. No debemos mentirnos, el tiempo es solo eso: dame chance de irme de tu lado porque no soporto estar a tu lado en estas condiciones, pero no te vayas permanentemente, quédate esperando a ver si el tiempo resuelve el asunto. Suena feo, lo sé.

A veces el tiempo es bueno, permite la reflexión y el entendimiento. Todos sabemos que tomar distancia de las cosas permite verlas mejor, pero también es verdad que a veces es solo una manera miedosa de irse de la relación poco a poco y que no duela tanto. El asunto del tiempo es un asunto relativo y es obvio que no estoy descubriendo América con esta afirmación, pero sí estoy diciendo que las recetas generales no sirven a individualidades y que asumir que tomarse o no un tiempo funcionará o no para la relación de forma generalizada es un error. Cada pareja es un mundo aparte y cada uno debe evaluar si ese tiempo que se toman es bueno para los miembros de la relación.

De nada vale tomarse un tiempo cuando el tiempo se acabó. En la vida real el game over no tiene automáticamente un reinicio. A veces cuando se acabó, sencillamente se acabó, pero que no quede nada sin intentar, el amor lo merece, incluso hasta tomarse un tiempo.

@Psicovivir

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