Escrito por Leo Rojas

Yo sé que muchas de ustedes predican la amistad entre hombres y mujeres como si no hubiese un mañana, y que esa ideología practicada donde ver películas, es “sólo ver películas”, forma parte importante de sus vidas. De igual forma voy con un punto que defenderé hasta el día que una mujer me demuestre que tiene más poder y voluntad que sus propias hormonas.

Ya como opinión personal, se me hace difícil creer que entre géneros, puede haber una amistad de niveles elitescos. Como lo mencioné anteriormente, hay mujeres que me pelean el caso, pero no quien no haya vivido la experiencia de tener algo con un amigo y el negocio se haya vuelto incómodo, tenso y hasta con trágico final. Sin embargo existe un sector que como el Triángulo de las Bermudas, hay quienes entran y no salen más nunca: El Friendzone.

Sin indagar mucho en ese Jumanji, quiero que quede claro que entre lo que dije al comienzo y esto último, hay un lío de bipolaridad femenina conveniente que atrapa dos moralejas.

-¿No tendrías algo con tu mejor amigo? ¡Es porque ya lo hiciste y lo superaste, pero en su momento pasó!
-¿Por qué crees que las mujeres se llevan tan bien con los gays?

¿Se imaginan cómo sería el mundo si las mujeres se dejaran llevar por sus hormonas? Evitando el hecho moral y social de lo que está bien y mal enfocado a ese alguien muy cercano, ¡todo sería perfecto! El altruismo, empatía y conexión es la base de una amistad, pero también es lo necesario para construir una relación, y sólo un hilo de coser separa estos intereses.

Si te vas a caer a coba, haciéndole creer al mundo que tienes un filtro especial para amiguitos y gustos, te recomiendo limpiar esos lentes con un poco de ron, fiel culpable del comportamiento más real y sincero de las personas durante los últimos 1500 años.

Somos humanos, carnívoros, amantes del sexo y de las malas costumbres, 4 elementos difíciles de cortar con un cuchillo de cartón. Que te dé vergüenza aceptar tus gustos, es otra cosa y la solución no está en otro lugar sino en la experiencia.

Recuerda que la primera regla del Club de la Pelea, es nunca hablar del Club de la Pelea.

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