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Limardo de 24K

Escrito por Isaac Pérez

Rubén Limardo, grábense ese nombre (si es que ya no lo hicieron). Este venezolano hizo historia, una historia que trasciende las fronteras propias del deporte, que va mas allá de ser un gran logro deportivo. Es que las olimpiadas son un fenómeno, para muchos son un evento cultural y deportivo, para el país anfitrión significa una ventana mundial para mostrar lo mejor que tienen, un intercambio cultural entre los atletas y aficionados y una oportunidad perfecta para que dejemos la garganta ligándole a cualquier venezolano en cualquier disciplina (por más desconocida que sea para nosotros).

Esto fue lo que sucedió cuando Rubén Limardo consiguió la medalla de oro. En tiempo récord todos los venezolanos estábamos pegados a cualquier pantalla de televisión porque por Twitter, Facebook, teléfono o cualquier otra forma de comunicación, nos habíamos enterado de que un venezolano había asegurado una medalla al menos de bronce.

Luego llegó la final y ahí ya habíamos aprendido -también en tiempo récord- cómo era la puntuación en el combate de esgrima, si llegaba a 15 puntos o se acababa el tiempo (3 tiempos de 3 minutos cada uno) y el venezolano estaba arriba en el marcador, ¡¡¡ganábamos oro!!!

Ganábamos oro. Sí. Así. En plural. Llámenlo cliché si quieren, pero es que en momentos así, sentimos que un pedacito de esa medalla es nuestra porque fue un venezolano quien la ganó. Nos unimos como ciudadanos, nos identificamos más que nunca con él, con su entrega, con su lucha, con el trabajo duro, con Rubén.

Sí, Rubén porque los venezolanos somos así, no tenemos problemas con aquello de la pena o la confianza, ya Rubén es como un amigo de toda la vida, ya lo apreciamos así. Es “nuestro Rubén”, nos encanta eso y a mí me alegra mucho que además de “nuestra Dayana”, “nuestra Stefanía”, “nuestra Alicia”, para esta generación haya ahora un “nuestro Rubén”. Así lo llamaban en las redes sociales luego de obtener el oro.

Y no fue solo en Venezuela, esto hizo enaltecer a toda la comunidad hispanohablante, porque fue la primera medalla de oro obtenida por un atleta de habla hispana en estos juegos olímpicos de Londres 2012, además desde 1904 ningún atleta hispano había conseguido el oro olímpico en esgrima, dándole aun más valor a la hazaña de Rubén Limardo.

Reitero, esto no es solo un logro deportivo, va más allá, contagia a cualquier venezolano, eriza la piel de cualquier venezolano, sea seguidor de los deportes o no. Esto es historia.

Esperamos 44 años para que un venezolano consiguiera otra medalla de oro en unos juegos olímpicos (la primera fue en México 1968 con Francisco “Morochito” Rodríguez en boxeo). Rubén, lo hizo un 1ero de agosto de 2012 a las 2 de la tarde, con un marcador de 15-10 ante un rival noruego. Dos días antes de su cumpleaños número 27.

Antes de las 12 del mediodía Ruben Limardo tenía unos 2 mil seguidores en su cuenta de Twitter (@rubenoszki), luego de ganar la medalla contaba con mas de 20 mil. Hoy al momento de escribir este artículo, tiene mas de 77 mil, repito, un fenómeno que trasciende las fronteras deportivas.

Siempre he escuchado que la gente trata de recordar qué hacían o dónde estaban cuando sucedieron ciertos hechos. ¿Dónde estabas cuando murió Kennedy? ¿Qué hacías cuando murió Lady Di? ¿Dónde estabas cuando Dayana coronó a Stefanía? ¿Qué hacías cuando supiste de la muerte de Michael Jackson? Jamás me había detenido a pensar en eso, hasta ahora. No había nacido cuando Morochito ganó la primera medalla de oro para nuestro país, así que yo recordaré con mucha emoción qué hacía y dónde estaba cuando vi por primera vez a mi país ganar una medalla de oro olímpica.

@adrianitaflores

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